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2 noviembre 2021 en Noticias

La brecha salarial de género sigue sin cerrarse: Las mujeres se quedan atrás en aumentos salariales y bonificaciones

La brecha salarial de género no se cierra. Según «People at Work 2021: A Global Workforce View», el último estudio elaborado por ADP ® Research Institute, las mujeres siguen siendo reconocidas de manera desigual cuando han tenido que asumir nuevas funciones o responsabilidades para llenar los huecos que ha provocado la pandemia en las empresas (despidos, reducciones de jornadas, etc.). En Europa, el 59% de los hombres recibió un aumento de sueldo o una bonificación por funciones y responsabilidades adicionales, en comparación con el 51% de las mujeres.

El estudio, en el que se han realizado entrevistas a más de 32.000 empleados en España y otros 16 países, analiza el impacto de la pandemia en los empleados durante el último año, y sirve como barómetro para conocer cómo se siente la fuerza laboral a nivel global y cuáles son las perspectivas de los trabajadores para el futuro.

Otra de las conclusiones principales destaca que tanto hombres como mujeres han tenido que asumir responsabilidades adicionales (el 47% de los hombres y el 46% de las mujeres) y/o realizar un nuevo cargo dentro de su empresa (28% cada uno). El estudio revela asimismo que el 68% de los trabajadores encuestados afirmó haber recibido un aumento de sueldo o una bonificación por ello. Sin embargo, en todas las regiones a nivel global, las mujeres han tenido más complicado recibir dicho reconocimiento con respecto a los hombres; la mayor desigualdad ha tenido lugar entre los empleados en Norteamérica.

Estrés y conciliación

Cabe destacar que en todas las regiones, excepto en APAC, la gestión del estrés es un reto mayor para las mujeres que para los hombres. Una consideración que las organizaciones deberían tener en cuenta y a la que prestar atención. Una de las razones es la carga que muchas mujeres asumen con el cuidado de los niños y la educación en casa, que ha sido muy comentada en muchos países. Otras posibles causas de estrés entre las mujeres son: menos seguridad en torno a las perspectivas de empleo que los hombres, y la sensación de estar comparativamente infravaloradas en el trabajo. Las mujeres confían menos que sus colegas masculinos en su capacidad para encontrar un nuevo trabajo que les ofrezca un salario y una flexibilidad comparables a los del actual.

Georgina Soca, directora de RRHH de ADP para el sur de Europa, comenta, «los trabajadores de ambos sexos se han esforzado al máximo para ayudar a los empresarios que han tenido que recortar puestos de trabajo o reestructurar sus operaciones debido a la pandemia, pero las mujeres se están quedando más rezagadas cuando se trata de ser recompensadas económicamente por dichos esfuerzos. Muchas empresas no han podido, lógicamente, aumentar el salario o dar bonificaciones en estos tiempos económicos difíciles, y sigue siendo una triste realidad que las mujeres son las que más han sufrido este hecho. Queda demostrado que queda trabajo por hacer para erradicar la desigualdad sistémica y cerrar la brecha salarial de género.»

La percepción de justicia entre los empleados juega un papel fundamental en materia de lealtad y compromiso, y repercute en la productividad, la retención del talento y la reputación y hay que continuar mejorando para que los esfuerzos y contribuciones sean recompensados de forma equitativa en ambos sexos».